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Aquí hay sexo: La leyenda de los siete segundos

Diego Arguedas
El mito urbano dice que los hombres pensamos cada 7 segundos en sexo. En algún momento de nuestra evolución, según la sabiduría popular, nuestro cableado interno quedó defectuoso y cada par de veces que respiramos nuestro cerebro desemboca irremediablemente en algo sexual. Si esto fuera cierto, ¡qué complicada sería nuestra vida!

Imaginen: ¿qué capacidad real tendríamos para concentrarnos en la Universidad o en el trabajo? Señor Fernández, por favor ponga atención a la reunión sobre la planificación financiera del próximo año y el tipo ido, pensando en su novia que la espera en la casa o en la paja que podría hacerse en el baño. Por suerte no es así.

Quiere el destino que, como casi todo en la vida, hay especialistas que se han empeñado en buscar una respuesta a esto. Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio siguió a 283 jóvenes entre 18 y 25 años y descubrió que no hay tanta diferencia entre hombres y mujeres. De hecho, el tipo promedio piensa 19 veces al día en sexo mientras que el promedio de ellas es 10. Un dato relevante: también encontró que los hombres piensan más en actividades biológicas simples, como comer o dormir.

Esto nos deja en mala posición a los hombres. Básicamente, parece que somos más primitivos y en cualquier momento podemos dejar de lado nuestra cosmopolita vida de siglo XXI para internarnos en la jungla. Yo querer sexo, yo querer comida, yo querer dormir. Sin embargo, veamos el punto más relevante: ¡no pensamos en sexo cada siete segundos!

Puede que esta exageración tenga que ver con los roles de género. En nuestras sociedades no es mal visto que un chico de 19 o 20 años esté desesperado por tener sexo, mientras que si es una mujer se le tilda de puta. Si tienen muchas “parejas sexuales” (que concepto más complicado, ¿cómo se puede definir?), el  hombre es un conquistador y ella es una fácil.

Además -y esto lo dice el estudio- tiene que ver con el concepto de sexo que tiene cada uno. Mientras que para ellas se trata más del proceso global, los hombres son más simples. Las mujeres buscan hablar, conectar con la otra persona y después tener sexo. Para el hombre, el acto sexual es la conexión en sí misma. Claro, miles de excepciones a esto, pero yo no hice el estudio.

Habría que ver cada caso para poder entenderlo a cabalidad. Parejas donde él está nervioso pero ella tiene ganas todo el tiempo pueden desestabilizar nuestra hipótesis. Lo cierto es que los hombres no pensamos cada siete segundos en abrir un condón y ponernos manos a la obra.

Finalmente, una mención honorífica: las personas asexuales. Estos son hombres y mujeres que han sentido su deseo sexual apagarse y eligieron -o les tocó- una vida más casta. Esto tampoco está mal si es una decisión con la que se tiene paz, pero a ese tema iremos otro día. Por ahora, ya que leyeron este blog pueden decir que quemaron uno de sus pensamientos sexuales del día. ¡Inviertan bien los demás!