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Aquí hay sexo: Y ella dijo 'Estoy embarazada…'

Diego
Hay un ritual terrible e innecesario (no, no son las reuniones de Tupperware) que precede a esa frase fatal en los embarazos no planificados: “Estoy embarazada”.

¿En qué consiste? La mujer, por varios días, evita mencionar “eso-que-no-debo-decir”, mientras el hombre vive una feliz ignorancia, pues claro, ella no dirá nada (con suerte, si no lo menciona no sucede). Cuando finalmente hablan la cosa, el fulano sufre un shock de unos minutos mientras asimila lo que ella lleva semanas sospechando. La clave, debemos recordar, no es la reacción inicial sino cómo enfrenta la pareja la situación después.

Esta es su historia.

Día 0

Sexo en casa de ella. Por pudor no les doy más detalles.

Días 2-15

Salen varias veces, unas al cine (aquí no mi amor, que hay mucha gente y mejor no), dos veces en casa de él, otra en la de ella y buscan un motelito discreto para las demás. El amor es joven, porque los veintes son solo una vez, y hay que disfrutar esta vida linda, carajo.

Día 19

Silvia: Qué raro, me debió empezar ayer la regla. Bueno, a veces hasta yo me atraso, ¿verdad? Por ahora regresemos a econometría que ya se viene el parcial.

Pedro: Desgraciado reporte de contabilidad. Si a estas alturas del año me ponen otro más me va a dar algo. ¿Será que puedo ver a Silvia en estos días?

Día 23

-Hola mi amor, cómo estás?

-Hola, acá estudiando para finanzas, el profesor amenaza con un examen dificilísimo.

-Habla con Salazar, él tiene notas del año pasado. Quieres que nos veamos mañana?

-No, lindo, estoy muy ocupada. Dame chance con estos días.

-Silvia, ¿está todo bien?

-Si, mi amor, ¿nos vemos el fin de semana? Te dejo, sigo estudiando...

Día 29

(Narrador al estilo documentales National Geographic de la sabana africana, preferiblemente con acento español)

Inadvertido, el joven latino desconoce la grave situación que se avecina. Su pareja, quien apenas hace una semana compartía con él sus más íntimos deseos, ahora calla. Pedro continúa su rutina usual: universidad, fútbol por las tardes, videojuegos, mensajes a su novia. Nada le advierte que en unos días Silvia recibirá la noticia que le cambiará la vida a ambos.

Día 33

Los finales terminaron en la Universidad y la vida parece regresar a la normalidad en la calle Colón. Carteros salen camino al trabajo, una señora cocina arroz con pollo y Silvia llama a Pedro para que se vean. Él cree estar con suerte. Tras dos semanas de sospechas y una prueba de embarazo ella ya está segura, pero él duerme en su ignorancia.

Llega la noche en la ciudad y con ella un giro de 180 grados en la vida de esta pareja.

-Pedro, estoy embarazada.

Seamos misericordiosos y corramos una cortina sobre la escena. Pedro está pálido y tardará unos minutos en reaccionar, pero todavía está a tiempo de ser un excelente padre.

Diego Arguedas