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En el punto G: Plan B sexual para el 2013

gabriela
Dicen que el año continúa como se termina el anterior. Si es así, no hay objeciones por mi parte. Cuando quiera, el 2013 puede volver a regalarme citas frente al mar con chicos guapos, fuertes y morenos.

Qué puedo decir. Feliz  Año Nuevo a todos.

Aunque ya tiene una semana de uso, promete.

Mr. Diciembre era alto, guapo, con una preciosa sonrisa y, para colmo muy simpático. Desde aquí maldigo al avión que tuve que coger al día siguiente para volver de mis vacaciones.

Cuando me invitó a salir lo dudé: me marchaba tres días más tarde y teníamos un vínculo laboral que, aunque pasajero, me frenaba. Sin embargo, ¿qué puede hacer el año nuevo por mí si yo no doy los primeros pasos?

Entre despedidas familiares y visitas a los amigos, sacamos una hora para hablar. Sin intención de enamorarme – de hecho, totalmente predispuesta a no hacerlo -, sin pretensiones de presentarlo en mi casa - donde mi familia preparaba la cena de Fin de Año.

Sinceramente, no me esforcé para impresionarle. Una cita que no llevaba absolutamente a nada, pero sin los nervios de los encuentros amorosos con objetivos prefijados.

Fue un fácil y agradable sí porque sí.

Lo que tuve claro a lo largo de toda la cita es que el Mr. se convertiría en lo que me gusta llamar un “Seguro de vida online”. A saber: esa persona con la que mantienes el flirteo aunque salgas con otro (s).

Eso no es engañar, es mantener abiertas las posibilidades.

Eso no es engañar, es mantener abiertas las posibilidades.

Eso no es engañar, es mantener abiertas las posibilidades.

… ¿No? No sé muy bien cómo funcionan exactamente esas relaciones.

Siempre he sido más de reducir las sonrisitas con otros chicos cuando tengo pareja. Rápidamente me visioné volviendo a casa de románticas citas con Mr. Febrero y entrando a Facebook a contestar con frases seductoras y sonrisitas al mensaje privado del día.

En el vacío legal que son las redes sociales, veo un claro dilema moral. Sin embargo, este año, en el que sobrevivimos tambaleantes a crisis económicas, controvertidas elecciones generales y malinterpretadas predicciones mayas, nadie puede culpar a una chica por querer un plan B.

¿Podré?

Así que, traiga lo que traiga el 2013, en verano vuelvo a ver a Mr. Diciembre.

PD: si la cosa se pone seria con Mr. Febrero, me sincero.  

Por Gabriela