problemas de relación
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Problemas en la relación

Las historias de amor no siempre tienen final feliz y cada relación tiene sus propios problemas. Veamos de cerca algunos de los problemas más comunes con los que las parejas tienen que lidiar.

Falta de atención

La mayoría de personas tenemos un fuerte deseo de estar en una relación sentimental, donde demos y recibamos amor y atención. Y nos sentimos incómodos o insatisfechos cuando creemos que no nos brindan lo que queremos. Así por ejemplo, si tu pareja está de viaje de negocios y no te llama para nada, te puede molestar.

Si sientes que tu pareja dejó de poner atención a tus necesidades como lo hacía antes, tal vez te preguntes si algo va mal. Pero podrían haber otras explicaciones - tal vez estaba ocupado con otras cosas. Pero también podría significar que está perdiendo interés en la relación.

Por otro lado, si tú te has sentido estrés, o has estado trabajando más de lo normal, podría ser que tu pareja se siente olvidado. En cualquier caso, sería bueno hablarlo. Siempre es bueno hablar de sus necesidades y expectativas de la relación. La falta de comunicación puede llevar a una falta de entendimiento de las necesidades mutuas. Decirle a tu pareja lo que esperas de ella y lo que puedes aportar, puede darle un refrescante reinicio a tu relación.

Insatisfacción sexual

El sexo es muy importante en cualquier relación íntima. Si el sexo empeora, podría afectar el vínculo emocional también. Te podría causar una insatisfacción con la relación si tu pareja no quiere tener sexo tan seguido como tú. O al contrario, si tú no puedes seguirle el paso al deseo sexual de tu pareja.

En una relación es totalmente normal que una persona quiera sexo con más frecuencia que la otra o que los horarios sean diferentes. Por ejemplo a tu pareja le gusta tener sexo temprano por la mañana, mientras tú prefieres por la noche.

Si tu pareja dice que no tiene ganas de sexo, respeta su sentir y no la presiones para tenerlo, si lo haces, estará cada vez más renuente a tenerlo. Y si eres tú quien no tiene ganas, tal vez por cansancio o por estrés, en lugar de sólo decir “no”, intenta sugerir un momento no muy lejano cuándo estarás definitivamente dispuesto o dispuesta al romance. Puedes también optar por la autosatisfacción y así calmas tu deseo. Es un mito que quienes tienen pareja, no se masturban.

También es posible que te exciten cosas muy distintas que a tu pareja. Tal vez quieras sexo oral pero a él o ella no le encanta la idea. O te gusta el sexo salvaje y a tu pareja suavecito. Insistimos, presionar a la pareja para que haga algo que no le gusta, nunca será bueno para la relación. Háblenlo juntos y vean si pueden llegar a algún acuerdo, comprométanse.

Si no eres feliz con tu vida sexual, hablarlo es la clave. No culpes a tu pareja de los problemas ni los hagas sentir menos - no quieres lastimar su autoestima ya que el sexo puede ser un tema muy sensible de hablar. Habla con sinceridad y transparencia y escucha  e intenta de entender lo que tu pareja tenga que decir.

Problemas sexuales

También podrían tener problemas sexuales por causas médicas o psicológicas. Para los chicos, algunos de los problemas más comunes son eyaculación precoz o eyaculación retardada, es decir, eyacular muy pronto o mucho después de lo que quisiera. Y otro, es la dificultad para conseguir una erección, etiquetada como “disfunción eréctil”. Los problemas de erección pueden tener un origen psicológico o físico. Estos diagnósticos solo puede dártelos un especialista.

En el caso de las mujeres, muchas tienen dificultades para obtener un orgasmo - algunas mujeres nunca han tenido uno, y otras pueden perder la habilidad de tenerlo. También es común que algunas tengan dolor durante el sexo. Esto podría deberse a que no están suficientemente excitadas como para que su vagina lubrique, o porque sus músculos pélvicos se tensan.

Si piensas que estás pasando por una situación parecida o que pueda ser un problema de salud, ármate de valor y ve a un médico. La mayoría de los problemas sexuales se pueden resolver siempre y cuando se traten con tiempo.

Celos e inseguridad

Tener un poco de celos es normal si tienes sentimientos profundos por alguien. Pero cuando los celos se desbordan, pueden afectar negativamente a tu relación y tu bienestar personal. ¿Cómo te das cuenta de si tu pareja es obsesivamente celosa? Pues hay algunos indicios. Se puede enojar si hablas con otra persona o haces cosas por tu cuenta, te espía, te pide tus claves de tus cuentas de correo, revisa tus SMS o escucha tus conversaciones telefónicas, o se queja constantemente de que no le pones suficiente atención y por más muestras de afecto que le brindes, exige más.

Los celos son muy difíciles de quitar, pero si lo intentas se puede. El primer paso es darse cuenta de que ser celoso dificulta la vida, ¡tanto a tu pareja como a ti! Una vez que eres consciente de eso, tal vez sea buena idea compartir tus preocupaciones con tu pareja. Aprende más sobre cómo lidiar con los celos en nuestros cinco datos básicos sobre los celos 

Las inseguridades también pueden cultivar una relación desigual, donde alguien siente que da más que el otro o la otra. Si no te sientes a gusto o eres infeliz en tu relación intenta hablarlo con tu pareja. La comunicación puede lograr mucho en la resolución de inseguridades.

Distanciamiento

Las relaciones a largo plazo a veces se van diluyendo pues ambos van madurando por separado - las personas cambian con el tiempo y tal vez los dos han ido creciendo hacia diferentes direcciones. Podrías darte cuenta de que tienen distintas concepciones sobre la vida y lo que esperan de la relación. Esto puede ser resultado de falta de comunicación.

Infidelidad

Ser infiel o engañar significa romper las reglas que se acordaron en una relación comprometida. Engañar suele referirse a infidelidad sexual o adulterio. Si besas y tienes sexo con alguien que no es tu pareja en una relación de compromiso, significa que le eres infiel.

El engaño no siempre tiene que ser sexual. A veces se da a un nivel emocional. Cuando alguien comparte ideas íntimas con otra persona que no es su pareja, se llama infidelidad emocional.

El engaño en cualquier forma puede ocasionar mucho dolor en una relación y puede llevar a la ruptura o el divorcio. Lee más sobre infidelidad en nuestros cinco datos básicos sobre la infidelidad.

¿Por qué la gente es infiel?

Hay muchas razones por las cuáles la gente es infiel. Podrías engañar a tu pareja si ya no la amas, si el sexo no te satisface, si descubres que tu pareja te ha sido infiel, si no te prestan. Ocultarle a tu pareja que tuviste algún desliz te puede sacar del aprieto del momento, pero seguramente tarde o temprano tu pareja lo sabrá. Si te sientes culpable por haber sido infiel y no quieres romper la relación, tal vez confesarlo sea la opción. También podrías guardar silencio sobre el asunto y comprometerte con tu relación. Sin embargo, la falta de honestidad puede tensar mucho una relación.

Por otro lado, si fuiste infiel y quieres terminar con tu pareja, también hay dos opciones: confesar lo que hiciste y decir adiós, u ocultar tu infidelidad y pedir la separación basándote en otras razones.

¿Él o ella te está engañando?

Si conoces bien a tu pareja y tienes una relación estrecha y larga, puedes saber cuando algo no anda bien. Te darías cuenta de que empieza a pasar mucho más tiempo trabajando, tiene menos tiempo para ti y tu familia, toma llamadas en privado y parece menos interesada en hacer cosas contigo. Le pillas alguna mentira, ves que pone más atención a su apariencia, reacciona confusamente y con desapego. Y cuando preguntas si algo anda mal, evade la pregunta.

Descubrir que tu pareja te ha estado engañando puede ser muy traumático. Puede abrir un abismo de confianza entre ustedes y puede llevar a una ruptura, separación o divorcio. Podrías pasar días, semanas y meses preguntándote qué hiciste para merecerlo. Pero no te culpes a ti mismo y tómate un tiempo para calmarte, y piensa racionalmente sobre su relación. Considera que si tu pareja te fue infiel, no es tu culpa, pues cada quien es responsable de las decisiones que toma.

Si quieres continuar la relación depende de muchos factores. ¿Tu pareja quiere seguir adelante? Si quiere, ¿qué debe hacer para recuperar tu confianza? ¿Alguna vez volverías a confiar en él o en ella? ¿Cómo podrían reconstruir la relación? No habra ninguna respuesta fácil o sencilla, pero hacerte estas preguntas podría ayudarte a decidir cuál es el camino correcto.

Peleas en la relación

Si te fijas, difícilmente encontrarás una pareja que nunca haya discutido. Aunque discutir es normal en una relación, también es bueno preguntarse cuáles podrían ser las causas. A veces son síntomas de un descontento gestándose en la relación que, si se resuelve en el momento adecuado, puede fortalecer el lazo. Pero si se esconde bajo la alfombra, podría terminar siendo un motivo de estrés que dañe la relación.

Todos tenemos nuestras razones para pelear. A veces creemos saber más sobre cómo funciona la relación, a veces sólo queremos probar que tenemos la razón, en otras queremos demostrar que nuestra pareja estaba equivocada en algo. Sean cuales fueren los motivos, es bueno pensar en qué es lo que te hace iniciar una pelea.

Podrían poner algunas reglas para las discusiones. Las peleas se pueden poner feas cuando ambos alzan la voz, maldicen o hay contacto físico. Para evitar estas situaciones, siempre trata a la otra persona de la forma en que te gustaría que te traten.

Si los dos pelean sobre el mismo asunto una y otra vez, tal vez sea señal de un problema no resuelto desde hace mucho tiempo. Hay diferentes maneras de abordar un problema de este tipo. Pueden hacer una retrospectiva y mirar las disputas desde la distancia, vayan más allá de lo evidente y encuentren cuál puede ser la causa real del descontento. La mayoría de las peleas o discusiones se pueden negociar, pero no siempre. Si crees que una ayuda externa podría beneficiar la relación, tal vez podrían ver a un consejero especialista en conflictos de pareja.

Lee más en Peleas, qué hacer y qué no.

Relaciones abusivas (violentas)

El abuso puede ser de cualquier tipo: físico, emocional o sexual. En una relación violenta suele darse falta de respeto, desconfianza y poca o nula consideración hacia la pareja. También ocurre aislamiento social y familiar, Las relaciones de abuso pueden ser difíciles de reconocer. A veces la gente las soporta por años sin darse cuenta de que se encuentra atrapada en una.

He aquí un caso típico:

Ana y Carlos llevan cinco años de relación. Desde que ella anda con él, gradualmente ha dejado de ir a compromisos sociales, se ve muy poco con los amigos o la familia y dedica toda su atención a Carlos. Por su parte, Carlos es muy posesivo con Ana y le exige que dedique todo su tiempo a él. Se pone celoso si ella sale con otras personas. A Ana le es más fácil quedarse con Carlos, así evita que la regañen. La relación ha alcanzado un punto tal que Carlos controla cada aspecto de su vida. Para ella es difícil terminar con la relación pues él amenaza con lastimarla o lastimarse él si lo hace. Después de muchos años de hostigamiento y chantaje, Ana se da cuenta de que es víctima de una relación abusiva.

¿Estás en una relación abusiva?

Estás en una relación abusiva si...

  • Tu pareja te causa daño físico, como bofetadas, jalarte el pelo, golpearte, patearte, aventarte cosas para lastimarte.
  • Tu pareja te fuerza a tener sexo o te obliga a realizar prácticas sexuales con las que no te sientes a gusto (es una violación, sin importar que tengan una relación).
  • Tu pareja amenaza con matarte o herirte.
  • Tu pareja rompe tus pertenencias (ropa, teléfono, computadora o cualquier objeto que sea importante para ti)

Debes hacer todo lo posible por salirte de esa relación.

Los indicios de que estás en una relación abusiva son...

  • Constantemente tienes miedo de hacer enojar a tu pareja.
  • Tu pareja te exige que tengas sexo cuando no quieres o en formas que te incomodan.
  • Te amenaza con buscar otra persona que sí complazca sus deseos en la intimidad.
  • Tu pareja es demasiado posesiva o celosa contigo.
  • A tu pareja no le gusta pasar tiempo con tus amigos o tu familia.
  • Tu pareja te exige saber qué haces todo el tiempo cuando no estás con ella (te pide que las mandes pruebas o fotos para saber si lo que le dices es verdad).
  • Tu pareja te exige saber tus contraseñas de correos, teléfonos, etc.
  • Tu pareja te humilla, te comparas con exparejas u otras personas o te maltrata en público.
  • Te critica por tu forma de maquillarte o vestir y hasta te obliga a cambiarte de ropa.
  • Te impide estudiar o trabajar abiertamente o diciéndote que “tu lugar es en la casa”.
  • Tu pareja te culpa de todos los problemas o peleas en la relación.
  • Sientes que tu pareja maneja y trastoca la verdad para manipular la situación.
  • Te parece muy difícil dejar la relación.
  • Te descubres diciendo, “Me lastima mucho pero, lo/a amo” o “Abusa de mí, pero no puedo vivir si él/ella”.
  • Amenaza con hacerse daño si lo/a dejas: “Sin ti, me muero”

Estas son algunas de las alertas clásicas de que estás en una relación abusiva. Si te reconoces en una, cualquiera de ellas, y si crees que es posible que se puede salvar la relación, háblalo con tu pareja. Pero si te reconoces en varias de ellas plantéate si deberías de seguir con esa pareja.

¿Podrías ser abusivo?

Si te reconoces como la persona en la pareja que abusa en cualquiera de las alertas mencionadas, deberías de reflexionar bien sobre tu comportambiento y cómo estas tratando a alguien a quien quieres.

¿Cómo salir de una relación abusiva?

Primero necesitas darte cuenta de que no mereces que abusen de ti. Sentirte respetado/a es parte esencial en una relación amorosa. Si estás en una relación abusiva, es normal que te cueste aceptar que abusan de ti. Pero si sientes los indicios de abuso (físico, sexual, patrimonial o emocional), es hora de reconocerlo y obtener ayuda.

Que tu pareja abuse de ti en cualquiera de las formas, no es tu culpa. Tú no eres la razón de su enfado. La violencia es responsabilidad de quien la ejerce y es un mecanismo para tener control de la relación y provocar miedo en ti.

Tal vez te hayas distanciado de tus amigos y familia debido a tus circunstancias. Esto suele suceder - o lo hacemos nosotros mismos, o nuestra pareja lo causa. Lo más sabio es volver a estar en contacto con ellos. Comienza por contactar de manera segura a alguien quien pienses te puede escuchar. Contáctate o habla por teléfono (recuerda, de forma segura, que no se entere tu pareja) con quien tengas confianza y explícale la situación. Dale detalles de tu problemática situación. Escucha también su punto de vista. Puedes preguntar cómo te pueden ayudar y cuáles son los siguientes pasos a tomar.

Si no confías en nadie de tu círculo de amistades o familia y necesitas de alguien que te pueda ayudar o ponerse de tu lado, puedes buscar algún consejero o línea de ayuda donde te puedan brindar apoyo.

¿QUIERES MANTENER LA RELACIÓN?

Nadie es perfecto - todos estamos creciendo y aprendiendo constantemente. Las relaciones tienen sus puntos altos y bajos, y ambas personas en la pareja deben trabajar para que se mantenga saludable la relación. Si notas abuso en tu relación, puedes trabajarlo con tu pareja - o tal vez con un terapeuta, - para intentar cambier comportamientos dañinos. Mientras tú y tu pareja mantengan una buena comunicación y se sientan comprometidos a mejorar las cosas, entonces hay una posibilidad de crear una relación más fuerte.

Pero deberías un límite. Tienes que ser realista con tus metas y entender qué es lo que debe cambiar en la relación. Intenta ponerte fechas y límites de tiempo para que no te mantengas demasiado tiempo en una relación que no es saludable. Por ejemplo, ¨si mi pareja aún me humilla en público y en frente de mis amigos en 3 meses, entonces lo voy a dejar.¨

Es normal querer que las cosas funcionen, y a veces las personas pueden cambiar, y otras veces nunca cambian.

¿QUIERES SALIR DE LA RELACIÓN?

También recuerda que puedes llamar a la policía para que te rescate de una relación abusiva. Si existiese violencia física, el denunciar hace visible a la persona violenta, para que no lo vuelva a hacer. Aunque, el qué tanto puedas confiar en las autoridades y cuán dispuestos estén a ayudarte o cómo es el marco legal en estos casos, depende mucho del país donde vivas.

Si has decidido dejar la relación, entonces hay algunas cosas que necesitas tener en mente. No existe un método para hacerlo. Podría ser tan simple como no volver a ver a tu pareja, no responder a sus llamadas o SMSs, cortar el contacto con sus amigos y familiares, todo esto es posible si tú y tu pareja no viven en la misma casa.

Existen otros casos, donde la situación es mas compleja y aun cuando cortes con tu pareja, puede aparecerse en tu lugar de trabajo o donde estudias, amenazarte a ti o a tu familia o incluso lastimarte físicamente. En éste caso es necesario buscar ayuda y no desestimar el peligro, pues podría hacerte daño en cualquier momento. ¡Busca ayuda!

En el peor de los escenarios: planea un escape

Si estás casado o casada con una pareja violenta y/o conviven en la misma casa, entonces debes tener un plan para tu escape. He aquí una guía, paso por paso, sobre cómo hacerlo:

1. Planea, planea y planea. Planea el mejor día para partir, podría ser cuando tu pareja esté de viaje o llegará tarde porque salió con amistades. Encuentra un buen momento para salir. Si tienes hijos, explícales lo que estás planeando y gánate su confianza. También podría ser buena idea ensayar o repasar la salida antes de hacerlo de verdad.

2. Llama a alguien en quien confías para que te ayude. Necesitarás apoyo por si algo falla. Explica el plan detalladamente. Podría ser un vecino o vecina, colega, familiar o amistad con quien estés todavía en contacto.

3. Encuentra un escondite seguro. No dejes ninguna pista para que tu pareja te encuentre. Busca un lugar lejos de tu pareja donde puedas pasar unos días, semanas o meses. En muchos países existen instituciones de ayuda para mujeres que huyen y que brindan cobijo en situación de crisis.

4. Lleva dinero. Fíjate cuánto tienes ahorrado. ¿Cuántos días, semanas o meses puedes sobrevivir con eso? Si no tienes acceso a dinero, es hora de pedir ayuda. Pide prestado a alguien que comprenda tu situación y que no represente más presión en tu ya tensa vida.

5. Guarda tu documentación (DNI y pasaporte) y las partidas de nacimiento de tus hijos (si los tienes) para cualquier gestión futura que debas hacer, pues no sabemos cuánto tiempo durará todo este proceso.

6. Date un tiempo para recuperarte. Rompe el hábito de ser víctima. Ten una vida normal y rodéate de gente sin un pasado abusivo. También puedes buscar centros de orientación y líneas de ayuda para que te brinden apoyo.

7. Tramita el divorcio si estás casado o casada. Busca asistencia legal y ve qué necesitas para tramitar el divorcio.

En muchas ocasiones las víctimas de relaciones abusivas continúan en la relación. Puede ser por muchas razones. El motivo más común es que sigues enamorado o enamorada de tu pareja abusiva. También puede deberse a baja autoestima. Porque temes consecuencias, por lo que pueda pensar la gente de ti y de tu familia. Porque creciste en un ambiente de abuso y no sabes cómo es una relación saludable. Porque la gente que te rodea, erróneamente, ve el abuso como algo normal en la vida. O porque quieres permanecer con tu pareja por el bien de tus hijos.

La violencia no tiene que ver ni con estrato social, ni con nivel educativo, puede pasarle a cualquier persona en cualquier momento de su vida.

¿Por qué las personas se quedan en relaciones abusivas?

Las víctimas de relaciones abusivas frecuentemente se quedan con la pareja que abusa.

Hay muchas diferentes razones por esto. Una de las más comunes es que aún amas a tu pareja abusiva. También podría ser que tú auto-estima esté baja. Podría ser que te sientes incómodo con cortar con el patrón normal de tu vida, a pesat de el abuso. Tal vez te mantienes en la relación por los hijos.

También podriás temer las consecuencias de terminar la relación - cómo lo que la gente podría decir sobre ti o tu familia. Tal vez creciste en un ambiente abusivo, y por eso tu propia relación se sienta normal. Las personas a tu alrededor puede que vean el abuso como una parte normal de la vida, pero el abuso nunca es ¨normal¨ ni aceptable.

¿Cómo puedes dejar de abusar?

¿Consideras que eres abusivo o abusiva en tu relación? ¿Eres posesivo y controlador con tu pareja? ¿Quieres cambiar ese comportamiento, pero sientes que simplemente no puedes? Bueno, no es fácil dejar atrás los patrones de abuso. Pero has logrado salvar el primer, y más difícil de los obstáculos, si aceptas y reconoces que tu comportamiento abusivo está lastimando profundamente a tu pareja.

Aquí hay algunos tips que puedes considerar para cambiar la situación:

  • Busca alguien a quien puedas confesárselo, aparte de tu pareja. Es un paso difícil y requiere de coraje. Pero una vez que lo hagas, habrá alguien más que conoce la situación y puede ayudarte.
  • Investiga qué provoca ese comportamiento. A veces tu pareja podría ser objeto de desahogo de todo lo que va mal en tu vida. Sea ese o no el caso, descubre qué te está causando estrés y te hace reaccionar de forma abusiva.
  • ¿Eres posesivo o posesiva debido a alguna cosa que pasó hace mucho tiempo? ¿Sientes inseguridad pues tu pareja rompió tu confianza hace tiempo? ¿O hay algo más profundo, quizás una infancia problemática o tu anterior matrimonio? ¿Tu entorno familiar era agresivo y aprendiste esos patrones de conducta? “¿O notas que al consumir alcohol de forma excesiva estalla tu comportamiento abusivo?
  • Háblalo abiertamente con tu pareja. Y si ya tienes certeza de qué es lo que te hace comportarte negativamente, explícaselo. Dile que quieres cambiar y consigue su apoyo. Dile que necesitas su ayuda para cambiar tú y así cambiar la relación. Pregúntale cómo le gustaría que te comportes y ve qué puedes hacer para que tu pareja se sienta  que la tratas con respeto.
  • Oriéntate hacia un comportamiento positivo. Una vez que tengas una guía para portarte bien, ponla en práctica. Establece metas personales para controlar tu ira y estrés. Recuerda que tú eres quien decide enojarse, si no lo haces, también es tu decisión.
  • No esperes que tu pareja sea cálida y abierta. Puede que tenga años de rencor acumulado. Tal vez no sepa cómo reaccionar a tan repentino cambio de actitud y puede que te vea con recelo. Prepárate para la peor reacción, pero que eso no te haga perder impulso.
  • Sé paciente. No esperes poder cambiar dramáticamente en poco tiempo.  No te fijes metas poco realistas. Los patrones de comportamiento abusivo pueden tardar mucho tiempo en irse.
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hola tengo 12 años con mi esposo somos novios desde los 18 años de edad tenemos una hija de 6 años después q la tuve a mi hija fue parto vaginal y casi no me excito no me da tanta ganas,no voto flujo como ante
Hola, matilde. Gracias por escribirnos y compartirnos tu caso. Lo que te está pasando puede tener diferentes causas, y por lo tanto, maneras muy específicas para atenderlo, de la mejor manera para ti. Te recomiendo ampliamente que acudas a consulta sexológica, o al menos ginecológica, para valorar y descartar causas fisiológicas (médicas, digamos), o si se trata de algo más psicológico. Tú tienes derecho a una sexualidad plena, es parte de tener salud sexual, así que no dudes que los/as especialistas con están para ayudarnos a lograrlo. Si tienes más dudas, también nos puedes escribir al foro: https://hablemosdesexo.com/forum Saludos.
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