En el Punto G 2
Hablemos de Sexo y Amor

¿Y si aborto?

Hace unos años, tuve sexo sin protección con mi novio; pasaban los días y no me bajaba el periodo, así que me hice una prueba de embarazo. Los peores tres minutos de mi vida.

Me senté en el borde de la bañera esperando el resultado y obviamente las preguntas pasaban por mi cabeza como una carrera de coches. ¡Ay madre, cuánto castigo por una noche de irresponsabilidad! Me resulta imposible imaginar una pequeña persona creciendo dentro de mí. ¿Estará ahí ya? ¿Podrá oír mis pensamientos? ¿Y ahora qué hago? ¡Algo se ha movido!… No puedo tenerlo, no es posible. Tengo que terminar mi carrera, no tengo trabajo y… ¿decírselo a Ernesto? No, ni de chiste.

Y si para mí fue angustioso, no quiero ni imaginar cómo sería para una joven que, en lugar de haber sido irresponsable, haya sufrido una violación.

Pensé en las opciones. Podría ir a un hospital, hablar con un médico, que me explique los pros y contras e, incluso, me pueda dar otras opciones y someterme a una operación sencilla y segura que acabaría con todo el problema. Claro, yo vivo en una sociedad donde la interrupción del embarazo es legal y regulada. Eso me tranquilizó, al menos, había una salida.

Pero, la verdad, tampoco quería abortar… Ya estoy embarazada y no hay modo de volver atrás. ¿Sería el destino o solo un accidente? He visto muchas escenas en series y películas de mujeres que van a practicarse un aborto y en la sala de espera cambian de idea. ¿Me arrepentiría más tarde de interrumpirme el embarazo? ¿Me arrepentiría de NO haberlo hecho?

Deseé poder ver por un segundo cómo sería mi futuro con un hijo y sin él, para poder decidir con tranquilidad. Pasada la situación y viendo Negativo en el test de embarazo, respiré, pero seguí pensando.

Opciones y decisiones

Hay páginas en internet que dicen que es el derecho de toda mujer, que no debo tirar mi vida por la ventana por un error; en otras dicen que Dios me castigará, que es mi hijo y que debería amarlo sea como fuere e intentar sacarlo adelante. Entonces, ahora, ¿qué hago? Nadie hablaba de mí. Nadie dijo en ningún programa de televisión que yo tenía un bebé dentro que no podía mantener, que aunque quisiera ser madre es, simplemente, imposible.

Y por mucho que me cuestioné, no conseguí tomar una decisión. En esos tres eternos minutos de tensión y miedo lo único que me dio un poco de tranquilidad fue saber que, de decidir no continuar el embarazo, podría hacerlo con seguridad y sin tener que tirarme por unas escaleras.

Los abortos no seguros son una de las cuatro causas principales de muerte en el embarazo, según el análisis de Naciones Unidas, “Tendencias en la mortalidad materna 1990-2010”. El último estudio -enero de 2012 - de la Organización Mundial de la Salud plantea que casi la mitad de los abortos que se producen en el mundo son clandestinos. Y varias investigaciones establecen que en países como México y Argentina la interrupción es la principal causa de muerte materna. Por otro lado, organizaciones Pro-vida denuncian la exageración y el mal uso de estas cifras. A mí, con que haya UNA sola joven desesperada que muere por no querer dar a luz, me parece suficiente.

Lo peor de esta discusión del aborto es que ya hemos perdido toda la perspectiva y ha dejado de tratarse de la mujer embarazada y pasa a ser una asunto de ética, de respeto a Dios, de definición social y hasta de seguridad nacional. Y ¿dónde queda en todo eso una niña desesperada sentada en un baño?

Hay tantos malentendidos sobre el tema: como que si el aborto está regulado todas las mujeres acudirán a él, que sólo en casos de violación debería ser permitido, que parece una decisión muy fácil para algunas desalmadas.

Desde luego no se puede convertir en un mecanismo “anticonceptivo” como sería, por ejemplo, en Cuba; donde varias investigaciones demostraron que muchas mujeres recurren al aborto antes que a un preservativo. La educación y la responsabilidad sexual por supuesto son vitales, pero pretender que no exista aborto en el mundo es querer tapar el sol con un dedo.

Ha sido y seguirá siendo la decisión que –por distintas razones - toman muchas mujeres y lo que sí debe ser es una opción “sin riesgos”. Porque lo cierto es que muchas no sabemos qué hacer cuando tenemos ese palito en la mano que tarda tres eternidades en cambiar de color.

Y tú, ¿en qué circunstancias piensas que el aborto es una alternativa? Deja tu comentario aquí abajo o participa de nuestra discusión en Facebook

Comments
Enhorabuena, por haber tocado el lado humano de este asunto. No tengo más que decir, porque es un tema muy delicado y totalmente personal.
Agrega un nuevo comentario

Comment

  • Etiquetas HTML permitidas: <a href hreflang>