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Disfunciones sexuales: ¿Consecuencias de situaciones vividas?

Disfunciones sexuales
No todos las disfunciones de la vida erótica tienen que ver con cuestiones físicas. Hay aspectos como una mala experiencia la primera vez, abusos y violencia sexuales, baja autoestima o miedo a un embarazo no deseado que pueden generarlas

La Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC) define a las disfunciones sexuales como “problemas en el funcionamiento erótico de las personas que usualmente impiden el desarrollo de una vida erótica plena, el desarrollo de vínculos eróticos satisfactorios en las parejas y que, frecuentemente, deterioran la autoimagen y la autoestima de las personas”.

Hablamos de aquellas situaciones que generan problemas en la manera de vivir y expresar (o no) nuestro deseo, excitación y orgasmo.

Algunas de las más conocidas están relacionadas con la erección (que no se presente, no dure o tenga la rigidez suficiente para poder realizar una penetración satisfactoria), con la eyaculación (se presenta muy rápido), la falta de deseo (no se tienen “ganas” de tener un encuentro erótico), la anorgasmia (la persona no logra tener un orgasmo) y el dolor durante la relación sexual.

Es común que estas disfunciones se expliquen mediante ideas que la sociedad ha reproducido, por ejemplo, que se deben a que al hombre o la mujer que las padece no le gusta su pareja, que ésta/e no es lo suficientemente “bueno/a en la cama” o que no se está capacitado para sentir placer. Sin embargo, las razones para que se presenten estos síndromes van mucho más lejos que estos mitos. Tienen que ver con nuestra constitución biológica, con enfermedades, nuestra naturaleza psicológica, del vínculo de pareja y, el ambiente social y cultural en el que vivimos.

El aspecto psicológico de estos procesos se debe tomar en cuenta pues en numerosos casos es la raíz del padecimiento.

Tu historia te marca

Un informe publicado en The Journal of Sexual Medicine por investigadores de las universidades de Tennessee y Mississippi ha demostrado que experiencias traumáticas en la primera relación erótica afectan el resto de la vida sexual de los individuos que las padecieron.

Se les preguntó a 206 mujeres y 113 hombres cómo y cuándo perdieron la virginidad, qué grado de felicidad les generó y de cuánto se arrepentían. Las palabras más nombradas en las respuestas fueron "ansiedad", "negatividad" y "conexión". Luego, cada entrevistada/o tuvo que calificar los encuentros durante las dos semanas anteriores a la encuesta, señalando sus sentimientos de control, satisfacción y bienestar general.

Quienes habían tenido una primera vez dulce, con amor y satisfactoria fueron los que menos signos de "depresión sexual" reflejaron.

En cambio, aquellos que habían utilizados los términos de la ansiedad y la negatividad en su debut, son los que expusieron un panorama de crisis en su vida sexual actual.

Quienes han sufrido acontecimientos de abuso y violencia sexual (en su infancia o cualquier otro momento de su vida) normalmente reportan alteraciones en la esfera sexual, como alguna disfunción sexual, menor capacidad de disfrute o nulo deseo de tener contactos físicos con otra persona, poca satisfacción, angustia, repulsión, dolor durante el sexo, depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira (en el caso de los hombres, volcada al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, canalizada en forma de conductas autodestructivas).

Incluso situaciones que a simple vista parecieran menos traumáticas o negativas, como el parto, pueden generar depresión o problemas de baja autoestima que lleven a que la mujer que acaba de ser madre pierda el deseo sexual o deje en segundo plano su propia satisfacción con tal de “salir rápido del paso” durante el sexo.

Otras de las causales de las disfunciones sexuales pueden ser:

  • Una educación del placer inexistente en una persona que vive en un entorno lleno de prejuicios que le hacen creer que los encuentros eróticos son malos, sucios, negativos.
     
  • Críticas ofensivas sobre la relación por parte de alguna pareja.
     
  • Cansancio y falta de sentido en la vida.
     
  • Haber tenido sexo en lugares que no son cómodos, seguros, agradables o en un momento en el que no se deseaba tenerlos.
     
  • Relacionar la idea del orgasmo como algo que debe llegar rápido y con la simple penetración.
     
  • Tener problemas con la pareja en otras esferas de la relación, lo cual impacta en el deseo que se sienta hacia ella o él.
     
  • El miedo a pedir que se use un método anticonceptivo y, por ende, el temor a un embarazo no deseado.
     
  • La presión social, de pareja o personal relacionada con lo que se cree es un “buen desempeño” en la cama.

Tanto las disfunciones sexuales de origen físico como psicológico suelen tener remedio tras el apoyo de una terapia sexual enfocada en ello.

Fuentes:

http://www.infobae.com/2015/10/14/1762091-para-la-ciencia-la-primera-vez...

https://www.mibebeyyo.com/parto/psicologia/trastornos-sexuales-despues-d...

Escrito por: @draverotika | FB La Doctora Verótika | [email protected]

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