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¿Influye la religión en la sexualidad?

Sexo y religión
Puede que para muchos entre religión y sexualidad no hay relación alguna, lo cierto es que nuestras creencias – y la manera en que las vivimos – pueden ejercer cierta influencia en cómo nos relacionamos sexualmente. Verónica Maza nos muestra cómo puedes encontrar relacionadas la religión y la sexualidad en la prensa

Sexo, religión y Estado

En días recientes han abundado las notas periodísticas, columnas de opinión, artículos de análisis en donde se habla sobre las marchas a las que está convocando la Iglesia católica en México, a través del llamado Frente Nacional para la Familia, para pronunciarse en contra de la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Unos cuantos periodistas están a favor de su postura, aunque la mayoría la rechaza, argumentando básicamente dos cosas: primero, que el Estado mexicano es laico, es decir, el gobierno no debe ejercer sus funciones basándose o siguiendo una religión. Segundo, que todos tenemos derechos humanos, así como derechos sexuales y reproductivos que deben ser respetados.

Roberto Blancarte, sociólogo experto en religiones, recuerda que los ministros de culto pueden no estar de acuerdo con los matrimonios igualitarios, pero carecen de representación política para intervenir en el matrimonio civil.

“Las Iglesias tienen un matrimonio, que es el religioso, y pueden hacer con él lo que quieran, y el Estado no se debe meter; las Iglesias tampoco deben meterse con el matrimonio civil, que es una responsabilidad de las autoridades”, apuntó.

Sabemos que desde hace siglos, la Iglesia católica ha tratado de preservar los mitos que, en gran medida, ella misma ha creado en torno a la sexualidad humana, pero hoy en día vivimos en sociedades representadas por gobiernos democráticos que no deberían seguir permitiendo que esto sucediera, más cuando vemos que, como en esta ocasión, la postura de los grupos religiosos atenta contra nuestros derechos.

El activista mexicano Alex Alí Méndez, busca demostrar la violación a la Constitución y a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, al indicar que en diversos artículos de la Constitución Mexicana se dice que las Iglesias no pueden llamar a protestas ni involucrarse en la política.

Situaciones como ésta amerita reflexiones profundas. No se trata de exigirle a las personas que dejen a un lado su vida religiosa (sea cual sea su creencia o su nivel de aceptación de ella) para poder disfrutar de su erotismo y conformarse como seres humanos sexuados. Todos pueden tener una religión o ninguna. El asunto es saber diferenciar las cosas, comprendiendo los preceptos que seguimos sin dejarnos llevar por lo que nos dicen algunos representantes de los cultos que, como suele suceder, podrían tener intereses más allá de la plenitud de sus fieles.        

Para leer más detalles de esta temática ingresa aquí o entérate de la denuncia a la iglesia por acciones contra el matrimonio igualitario

Sexo y espiritualidad

Pero, entonces, ¿no es posible tener una vida espiritual plena y, a la vez, explorar y disfrutar de todas las maravillas implícitas en lo erótico y lo sexual? ¡Claro que se puede! Lo importante es eliminar prejuicios, quitarnos telarañas al comprender, mediante una buena información, lo que realmente significa tener una vida sexual sana.

Como dice Laura Martínez Belli, “los latinos tendemos a ver el sexo como una conquista del otro. Si estamos muy mal de la cabeza, incluso como una posesión. Las telenovelas están llenas de frases como ‘la hizo suya’, ‘me entregué a él’. Auch.

Además, el sexo se entiende como sinónimo de coito, o lo que es lo mismo, vivimos en una especie de coitocracia.

Esto poco a poco lleva a la destrucción de la autoestima, sobretodo si se utiliza el sexo como moneda de cambio o como arma de manipulación”.

En contraste con esta realidad, en el Oriente hay algunas religiones que han unido la sexualidad con la espiritualidad: una lleva a la otra en ambos sentidos, una crece junto a la otra también. El budismo y el hinduismo tienen  preceptos que no invalidan las posibilidades del desarrollo sabroso del placer.

La filosofía de vida que más ha llegado a este lado del mundo es el Tantra, práctica con más de cuatro mil años de antigüedad, que utiliza la energía sexual para conseguir una conexión con uno mismo pero, también, con lo que hay más allá: el Otro, el entorno, la vida en general.

“Uniendo la sexualidad y la espiritualidad, aprendiendo a amar tántricamente, más allá del miedo, el apego y/o las dependencias, a través de la sanación sexual y del corazón, desde la compasión, el amor y la libertad, conectando con el gozo, la alegría de vivir y la celebración”, se puede llegar a un hermoso puerto en donde nuestras creencias espirituales no solo no estén reñidas con nuestra libre expresión sexual, sino que la alimenten.

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¿Qué opinas de la forma en como la religión se ha involucrado en la vida sexual de sus creyentes? Deja aquí tu comentario, o escribe directamente a Verónica Bustamante en su cuenta de twitter y si tienes preguntas compártelas en el Foro de Hablemos