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Las nuevas paternidades

Paternidad responsable
Hasta hace poco se hablaba del marido flojo o inútil que deja todo el trabajo de crianza a la madre, que se va a trabajar para llevar el sustento y regresa hasta la noche, besa a la familia, ve la tele y duerme a pierna suelta. Estudios modernos sobre masculinidades analiza de manera diferente cómo ejercer el papel de padre.

Estos especímenes aún existen, aunque cada vez son más los hombres que están deseosos de ser parte de todas las facetas en la vida de sus hijos, dispuestos a ayudar, que tienen sus propias ideas sobre la recién adquirida responsabilidad y no temen llegar a sus trabajos ojerosos tras una noche en vela cuidando al bebé.

El asunto es que, frente a ellos, aún hay mujeres que no les permiten hacerlo, asegurando que son labores exclusivamente femeninas, que no hay como la madre para cuidar a las crías pues ese es su objetivo en la vida, eliminando así la maravillosa posibilidad de que su pareja se convierta en un padre en todo el sentido de la palabra, compenetrado con su compañera e hijo(s), conocedor de sus alegrías y molestias, de sus temores y dudas.

Dice el médico pediatra José María Paricio: “Si no permites que tu pareja participe en la crianza de vuestra criatura existe el gran peligro de que se sienta desplazada y acabe por perder apego, primero con el bebé y luego contigo”.

A diferencia de las mujeres, los hombres no tienen todo ese remolino hormonal en su interior (aunque se ha identificado que algunos también padecen depresión postparto), así que ellos se van vinculando a través del amor a sus parejas, de co-vivir la gestación del retoño común, “pero necesita de mucho refuerzo consciente, volitivo y recompensado: por eso es importante que tu pareja participe desde el principio, acudiendo a talleres de preparación del parto, a las visitas del embarazo, al parto y, posteriormente, que sea una parte importante en el mantenimiento de la lactancia y la crianza de vuestro hijo”, remata.

Por eso es importante que los jóvenes comiencen a reflexionar sobre qué tipo de padres quisieran ser —si es que desean serlo—

Cuando se acerque el momento, puedan hablar con su pareja sobre el rol que quiere jugar en la historia, su participación a nivel afectivo, educativo, de cuidados, económico, etcétera. Esto hará que no haya inconvenientes al asumir el papel de un padre que podría ser proveedor monetario (tampoco es a fuerza), pero sobre todo un elemento primordial en la crianza.

Mi padre, en la línea

El concepto de “nuevas paternidades”, junto al de “nuevas masculinidades”, se empezó a acuñar a finales de los años ochenta, como cuenta el sexólogo José Alfredo Cruz al portal Letra S. “Hoy preferimos llamarles ‘otras paternidades’ o ‘paternidades emergentes’, y lo que tratamos de posicionar es la reflexión sobre la importancia de nutrir los vínculos afectivos con tus hijos e hijas”. Muchos chicos y chicas de hoy tienen ya un papá que actúa de esta manera.

Ha sido inevitable que los hombres se pregunten acerca del rol de género tradicional y sobre la forma en que se relacionan con sus parejas. Ahora, como observa José, “es imposible sostener el modelo de masculinidad patriarcal hegemónico”, pues los hombres y el desempleo van de la mano, cuando era justamente el empleo lo que le daba “fuerza e identidad a esta característica masculina”.

El hombre que pasa más tiempo en casa (o que se queda en ella) transgrede su rol tradicional y puede experimentar un sentimiento inicial de vergüenza, pues “es un ámbito que no conocemos o donde nos sentimos incómodos, y muchos de los cuidados que acompañan la paternidad están en ese ámbito”, finaliza el educador.