apto para 18+

Ovarios poliquísticos: más que un mal menor

Ovarios poliquisticos
Aunque una de cada diez mujeres en el planeta padece Síndrome del Ovario Poliquístico, hasta hace poco se trataba únicamente con anticonceptivos. Ahora se está comprobando que su origen podría estar en el cerebro y no en el órgano reproductor.

Hay cosas relacionadas con la salud femenina que cambian lentamente a lo largo de las décadas, hasta que un buen día alguien lleva a cabo una investigación que revela nuevos aspectos sobre el tema. Eso sucede con el Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP), dolencia que afecta actualmente a 1 de cada 10 mujeres en todo el mundo.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de New South Wales, en Australia, y publicado recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, señala que el padecimiento no surge en los ovarios, como se había creído durante décadas, sino en el cerebro, concretamente en los receptores de andrógenos cerebrales.

Anteriormente se había creído que el SOP se debía al exceso de andrógenos, las hormonas esteroides masculinas —la testosterona es la más conocida de ellas—, pero con esta investigación se demuestra que los ratones que no tienen receptores de andrógenos en el cerebro no pueden desarrollar el SOP; sin embargo, si conservan estos receptores en el cerebro pero se eliminan los de los ovarios, la enfermedad sí se desarrolla.

Esto, de comprobarse en seres humanos, podría significar un cambio de tratamiento médico: hasta el día de hoy se centra en controlar de forma individual los múltiples síntomas, por lo que en realidad no se cura la enfermedad.

El aumento de peso, los grandes quistes en los ovarios, la dificultad para llevar a cabo la ovulación, el acné resistente al tratamiento, vello facial, síntomas de depresión y alteraciones de la menstruación, así como algunos grados de infertilidad, pueden irse suavizando con el uso de píldoras anticonceptivas o medicación hormonal, pero no se elimina el problema de raíz.

Una nueva definición

Justo debido a esta situación, científicos australianos alertan, a través del British Medical Journal, sobre los daños y beneficios de diagnosticar y tratar igual a mujeres de diferentes edades, etnias y subtipos que padezcan el SOP.

Las mujeres diagnosticadas con el síndrome tienen niveles más altos de depresión, ansiedad, baja autoestima, imagen corporal negativa, desórdenes alimentarios y disminución de la satisfacción sexual, por lo que es posible que tengan otra disfunción o enfermedad que se trate de manera errónea creyendo que exclusiva de los quistes en los ovarios, lo cual expondría a mujeres jóvenes a un sobrediagnóstico y sobretratamiento que podría tener un daño significativo en ellas o no lograría ni siquiera disminuir los síntomas.

Hoy en día incluso se estudia, en China, la realización de un trasplante de tejido adiposo marrón para activar el tejido endógeno, el cual secreta adiponectina, sustancia que desempeña un importante papel en el metabolismo de la energía de la totalidad del cuerpo y en la fisiología del ovario, con lo que se eliminaría el síndrome.

Por ello, es muy importante que las mujeres que hayan sido diagnosticadas con SOP visiten a otros expertos, además del o la ginecó[email protected], si no notan mejoría en su situación, pues quizá se necesita algo más que el tradicional tratamiento con anticonceptivos para preservar la salud de sus ovarios.