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Tus derechos sexuales en el día a día

derechos sexuales
Los derechos sexuales son derechos humanos y todos ellos, en conjunto, deberíamos hacerlos valer no sólo cuando alguien los quiere vulnerar, nos sucede una desgracia o exigimos algo. Aquí te damos algunas pistas sobre cómo puedes ejercerlos en tu vida cotidiana.
  1. El derecho a la libertad sexual.

    Tú puedes expresar tu sexualidad como desees y con quien desees, siempre y cuando sea de una manera sana, segura y consensuada. Puedes ejercer tu erotismo sin que te vean mal, te critiquen o te hagan daño; también, mostrarte como el ser sexuado que eres mediante tu forma de vestir, de compartir tus ideas, de vivir y convivir con los demás. Definir la libertad es complejo, pero en su significado más sencillo hablamos de la facultad de elegir de manera responsable nuestra propia forma de ser y actuar.
     
  2. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.

    Tienes el privilegio de decidir por ti [email protected] cómo vives tu sexualidad. Con quién o quiénes te acuestas, si te masturbas, si te da más placer esta práctica o aquella otra. El control y disfrute de tu cuerpo es tuyo, y de nadie más. Puedes y debes decir que no, cuando así lo consideres.
     
  3. El derecho a la privacidad sexual.

    Nadie puede criticarte por lo que haces en el ámbito de tu intimidad (siempre y cuando no interfieras con los derechos ajenos) ni obligarte a hacer algo que no te guste. Si no te atrae el sexo anal, no te pueden obligar a realizarlo. Si te gusta masturbarte cada día, es tu derecho y es algo privado.
     
  4. El derecho a la equidad sexual.

    No te pueden discriminar ni por tu sexo ni por tu género, orientación sexual y características propias. Puedes ser gay, lesbiana, bisexual, asexual, incluso heterosexual, y jamás nadie debería hacer quererte cambiar a algo que no eres. Quizá te gusta el sexo suave o, por el contrario, el BDSM. No debería haber diferencia.
     
  5. El derecho al placer sexual.

    Pareciera que a muchas mujeres se les enseña desde la adolescencia que sentir placer es malo. Que tener un orgasmo es de zorras, de fáciles. Y a ellos, que primero está su propio placer y no el ajeno, o que si un día no tienen una erección o no eyaculan, aunque hayan gozado mucho, no cuenta. No obstante, cada quien tiene el derecho de sentir delicioso y de vivir su placer como desee, sin olvidarse del ajeno, tanto a nivel físico como mental y emocional.
     
  6. El derecho a la expresión sexual emocional.

    Cada quien tiene una manera de expresar su sexualidad y su erotismo mediante el contacto, el amor, la comunicación. Tener relaciones sexuales no es sólo la penetración. Podemos sentir y mostrar lo que sentimos a nuestra manera, sin imposiciones. Algunos serán más cariñosos que otros, algunas preferirán decir lo que les gusta de manera directa y otras lo harán notar. Opciones hay muchas; es importante saber que podemos mostrarlo.
     
  7. El derecho a la libre asociación sexual.

    Actualmente ya no es necesario el matrimonio para vivir en pareja, tener sexo o pasarla bien. Tú puedes casarte si así lo deseas, pero nadie tendría que obligarte a que lo hagas. Es opción separarte, tener un/a compañero/a y hasta hijos con esa persona, pero viviendo cada quién en su casa. Así pases un día o diez años teniendo sexo con alguien, si a ti te acomoda y es consensuado, ¡adelante!
     
  8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.

    Sí, ¡puedes emplear los métodos anticonceptivos que desees! Condón, DIU, píldora, parche o lo que se invente… si no quieres tener hijos jamás o por el momento, la decisión es tuya. No puden decidir por tu fecundidad ni la edad o lugar en donde “debes” tener hijos.
     
  9. El derecho a la atención de la salud integral.

    Puedes ir a un centro de salud a pedir preservativos, información, una revisión ginecológica o urológica. Durante toda tu vida deberías tener a tu disposición lo necesario para prevenir y tratar situaciones relacionadas con tu salud sexual. Si quieres saber más sobre el aborto, anticonceptivos, placer, etcétera, un especialista debería atenderte.