Vivir poliamor
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¿Cómo vivir los poliamores?

El modelo de amor monógamo no es el único que existe: hoy en día se puede expresar el amor y el erotismo de diversas maneras. Una de ellas es el poliamor, práctica que, a su vez, tiene infinitas variables

Seguimos viviendo, la mayoría, en sociedades donde la única posibilidad que se respeta para expresar y experimentar tanto el amor como el deseo es la monogamia. Sin embargo, la vinculación amorosa no es algo estático.

Desde que somos niños escuchamos numerosas historias que, en realidad, son mitos que se han ido preservando por siglos: por ejemplo, que solo se puede amar a una persona, de preferencia durante toda la vida; que debemos de encontrar a nuestra media naranja, al amor de nuestra vida, porque lo que sintamos con esa persona será irrepetible; que se puede tener alguna relación paralela, pero debe conservarse en secreto para no arruinar la más estable o en la que llevamos más tiempo.

Sin embargo, psicólogos, sociólogos, historiadores y sexólogos se han dado cuenta de que existen numerosas maneras de vincularse en este sentido. Una de ellas es el poliamor, la vivencia amorosa que integra a más de dos personas, pudiendo o no incluir el sexo.

Karla Barrios Rodríguez es una psicóloga clínica, sexóloga y tanatóloga mexicana que desde hace años estudia el poliamor. Ella menciona: “Creemos que el poliamor solo integra lo erótico, es decir, tener encuentros sexuales con otras personas además de nuestra pareja, pero no es así. Se trata de poder vincularse amorosamente con varias personas al mismo tiempo, de manera específica y transparente, mediante acuerdos que deben negociar todos los involucrados”.

“Es diferente una vinculación abierta que una poliamorosa". En la primera, la pareja establece que se pueden tener encuentros eróticos con otras personas pero siempre la primera vinculación será la de ellos, quienes tendrán los privilegios y exclusividad afectiva. En el caso del poliamor, sabemos que nos amamos pero también que tenemos la posibilidad de amar a otras personas.

“Los acuerdos van a variar según lo que queramos: puede ser que tengamos vinculaciones amorosas con otras personas, cada quien por su cuenta, o que nos sintamos atraídos amorosamente y sexualmente por una y por otra sólo amorosamente, pudiendo convivir con ambas; es posible que se incluya una tercera persona o que solo un miembro de la pareja sea poliamoroso. En este último caso, la llamamos “relación mono-no mono”, que se presenta cuando una persona monoamorosa (con exclusividad hacia una sola persona) y una poliamorosa tienen el acuerdo de que la segunda ame a varias personas y eso no genere conflicto sino que enriquezca la relación”.

Como dice Karla: “En realidad puede haber infinidad de variables, dependiendo de los deseos y acuerdos que se establezcan en cada historia. El común denominador tiene que ser que haya amor. Lo que vemos más frecuentemente en terapia son las triejas: relaciones de tres personas que conviven, se aman y tienen un acuerdo específico”.

¿Cuáles son las recomendaciones básicas para poder vivir alguna forma de poliamor? Aquí algunas:

  1. No debe haber prohibición de amor. La parte erótica puede o no existir, pero lo importante es el amor, pues es posible amar a varias personas a la vez.
     
  2. No es obligatorio que todos vivan en la misma casa. Es posible que la pareja nuclear (la primera) comparta hogar y se vean con la o las otras personas en diferentes espacios, siempre y cuando todos tengan conocimiento de ello. Otra opción es que cada [email protected] viva su propia casa.
     
  3. Pueden tener hijos e hijas con ambas parejas (en el caso de las triejas), siendo la regla que todos los/las [email protected] se hagan responsables de la crianza, los gastos y las labores que compartan.
     
  4. Quienes viven el poliamor no son personas inmaduras: se comprometen de una manera diferente a la convencional. Tienen la capacidad de amar sin límites y transparentan sus vinculaciones.
     
  5. Los acuerdos son básicos en una relación poliamorosa. Deben incluir los tiempos para verse, los lugares, si vivirán juntos, si se contarán o no detalles de las relaciones paralelas (pero existe el conocimiento de ellas), si habrá sexo o no, si se podrán tener hijos en común, etcétera.
     
  6. Es importante que cada persona analice la manera en que lo va a expresar socialmente, el impacto que tendrá esta forma de vida, pues el problema no se encuentra en la experiencia poliamorosa, sino en el prejuicio y la violencia que pueden ejercer las personas que la ven desde afuera. “Por eso comúnmente se vive desde el clóset: no porque sea malo, sino porque las etiquetas sociales pueden hacer daño, como el estigma que sigue afirmando que la única forma válida de convivir es en pareja monógama y heterosexual”, explica Karla.

El poliamor es una expresión que ha existido desde hace siglos y en diferentes contextos. No es una moda ni una tendencia; lo que ha variado es la penalización social. En algunos lugares la crianza y el amor siempre han sido cuestiones comunitarias, mientras que en otras es algo reprochable.

En realidad lo que varía frente a otras opciones de pareja es la manera en que vemos el amor, las reglas que le vamos poniendo. “Tanto la monogamia impuesta como la poligamia impuesta nos hablan de algo que no está bien, pues no permiten explorar todas las posibilidades que tiene el ser humano de expresar el amor y el deseo”, finaliza la sexóloga.

¿Habías oído antes del poliamos? ¿La consideraría una opción en u vinculación con otras personas? Si por ahora solo te surgen preguntas, escríbenos aquí y nuestras especialistas te brindarán la orientación oportuna

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