hablar después del sexo
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¿Cómo afectan las hormonas a tu charla post coito?

¿Te gusta la charla de almohada? ¿Compartes lo que piensas y sientes después de un encuentro sexual?

Acabas de hacerlo con tu nueva pareja… y no fue ¡uff! ¿Hablas con tu pareja de lo que estuvo mal? ¿O guardas silencio y esperas que la próxima vez vaya mejor?

Charlar después del encuentro de pasión, no es tan fácil. Pero es muy importante. Compartir tus pensamientos íntimos y sentimientos hace la diferencia para tener una vida sexual saludable y una relación cercana y satisfactoria.

Aunque la charla de almohada hace sentir vulnerable a más de uno, para algunos es más fácil.

Desde luego hay muchas posibles razones ante esta situación. La personalidad y el tipo de relación de pareja hacen la diferencia.

Según una investigación, cuando la gente tiene un orgasmo es más proclive a abrirse y a hablar después del sexo.

Resulta que las hormonas también pueden afectar la charla post coito. Y hay dos especialmente importantes en la cama:

Oxitocina: A veces descrita como la ‘hormona del amor’, potencia los sentimientos post sexo de confianza, cercanía y unión. Que facilitan el compartir pensamientos íntimos.

Testosterona: Tanto en el hombre como en la mujer, la testosterona potencia el deseo sexual y la excitación. E influye también en la comunicación de pareja, sin embargo, hasta este estudio, el efecto que ésta tiene en la charla después de tener relaciones sexuales era casi un misterio.

El efecto de la testosterona

En el estudio, el equipo reunió a más de 250 universitarios dispuestos a compartir detalles íntimos de su vida sexual. Pero antes, les tomaron muestras de saliva para medir sus niveles de testosterona.

Luego, durante dos semanas, cada que estaban con su pareja – y eso incluía todo ‘debajo del cinturón’, desde masturbar hasta penetración – llenaban un diario en línea y así los investigadores podían conocer los detalles más jugosos.

Se les preguntaban si estaban cómodos/as abriéndose o si al expresar sus sentimientos se sentían vulnerables. También se les preguntó cuán de acuerdo estaban con frases como 'No fue mi intención decir lo que le dije a mi pareja' o 'Le dije a mi pareja algunos pensamientos negativos que tenía sobre él/ella'.

Entonces los investigadores empataron esto con los tests de nivel de testosterona. ¿Y qué descubrieron?

La gente con mayor nivel de testosterona era…

  • Menos positiva con respecto a lo que compartía con su pareja después del encuentro íntimo – ¡y a veces categóricamente negativa si no habían tenido un orgasmo!
  • Más proclives a soltar cosas en la charla de almohada en vez de elegir sus palabras con sensibilidad.
  • Menos proclives a ver los beneficios de la charla de almohada.
  • Tendían más a sentir que abrirse a su pareja después del sexo era arriesgado.

El momento decisivo hormonal

¿Por qué la testosterona tiene todos estos efectos en la charla de almohada? Una posible explicación es que esta hormona dificulte el trabajo de la oxitocina. La gente con alto nivel de testosterona podría no sentir tanto los efectos de afecto y cercanía después del sexo, ligados a la oxitocina. Y entonces, no sienten que se puedan abrir con su pareja.

¿Qué podemos concluir? Si toda la charla que logras con tu pareja después del coito son algunos refunfuños, recuerda, podría ser la testosterona quien habla. Y si eres de los/as que sólo quiere que tu pareja parlanchina se calle y te deje en paz después de un round entre las sábanas, piensa bien antes de decir algo de lo que te podrías arrepentir. Intenten respetar los sentimientos del otro, y hagan la charla de almohada como el sexo: una cuestión de dar y recibir.

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