apto para 18+

El lado oscuro del sexting…

Lado oscuro sexting
Para algunos hasta dice que el sexteo es un tipo de “sexo seguro” porque “ni quedas embarazada ni te contagias de nada”.

Lo que no querías ver sobre esta práctica.

El sexting, o sexteo: es esa popular práctica o interacción humana, que se da en el intercambio de materiales gráficos y con contenido sexualmente explícito (mensajes de texto, de voz, fotografías y/o videos), a través de plataformas de comunicación como lo son las redes sociales, las aplicaciones de comunicación instantánea, mail –aunque ya nadie lo use-, en fin, creo que ya tienes una idea de lo que estamos hablando aquí. Muchas veces estas imágenes y videos se convierten en el “currículum” o “carta de presentación” cuando de ligar o coquetear “online” con alguien.

La parte divertida

Definitivamente, para alguien que quiere probar y explorar experiencias nuevas y desafiantes con relación a su sexualidad y erotismo, curiosear en los límites de las conversaciones políticamente incorrectas, jugar a descubrir fronteras nunca antes exploradas con relación a su propio cuerpo y sensualidad, desafiando los temores de la inseguridad personal, encontrando una suerte de empoderamiento y “rush” de autoaceptación; o tal vez para algún tipo de relación (afectiva, sexual…), podría ser una forma de comunicarse deseo, vínculo, atracción; tal vez hasta generando una cierta complicidad que termina afianzando más su relación; para alguien en esa “frecuencia”de vida, la práctica del sexting no necesariamente significaría algo negativo, ¿cierto?.

No obstante, sabemos que muchas veces estas historias tienen finales fatales, generalmente, para alguna de las partes involucradas.

Y con toda honestidad, aceptemos que es a las chicas a quienes, en estos tiempos, y en esta cultura, les va peor.

El lado oscuro

Si pensamos apegándonos a los derechos sexuales de todas las personas, todos/as tenemos un cuerpo que es nuestro derecho, y cuya sexualidad nos pertenece y con la cual podemos expresarnos como elijamos hacerlo, sin juicios, sin miedos, con respeto y libertad.

Sin embargo, es muy común que las personas (sobre todo las chicas) que se dan el permiso de empezar a vivir esto de “sextear”, muchas veces se ven severamente transgredidas, heridas de una manera espantosamente baja e inhumana: pasando por encima a su derecho a la privacidad al hacer públicas, e incluso muchas veces, virales, las fotografías o videos de sus compañeras afectivas y/o sexuales, logrando impactar a tal escala, que muchas de ellas quedan con secuelas emocionales y psicológicas muy fuertes, algunas incluso, por seguridad y por salud mental y emocional, terminan por cambiarse de colegios, de ciudades, de estados; muchas otras, terminando haciéndose daño o hasta quitándose la vida, al creer que de verdad no hay otra salida, o que después de esto ya no valen más, o simplemente como último recurso al intentarlo todo con tal de no tener que vivir este infierno ni un día más.

A que no te atreves…

Ante esta situación, es más común que nos animemos a “aconsejar” a quienes se andan aventurando a estas cuestiones, (y evidentemente eso está muy bien, porque de cualquier manera, la prevención siempre es opción), antes que atrevernos a ponerle un alto a la cadena de mala vibra y mala intención para con algún ser humano.

Ante esta situación, yo reto a toda aquélla persona que reciba alguna foto o video con contenido erótico de alguna persona, tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Si te mandaron algo, te lo mandaron a ti, es para ti. No tienes derecho a compartir nada sin el permiso de quien te envió dicho material.
     
  2. Si la o las persona(s) involucrada(s) en el material no te dieron permiso de ver, reproducir y/compartir dicho material, pues nada, no tienes permiso. No lo hagas. Piensa que si te estuviera pasando a ti o a alguien que quieres, no te gustaría que nadie pasara por encima de su integridad. 
     
  3. Si puedes, comparte estas ideas.

Recuerda que nuestros derechos sexuales también incluyen un derecho al placer y un derecho a la privacidad.

La suma de ambas partes, te permitirá experimentar de manera muy grata este tipo de prácticas. Siempre que exista el respero y el consenso, ¡a darle vuelo a la imaginación!