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Juguetes sexuales y realidad virtual

Realidad virtual
En el siglo XIX los vibradores comenzaron a usarse para "curar" la llamada "histeria" femenina, pero apenas se descubrió que lo que las mujeres necesitaban era tener orgasmos, la industria de los juguetes sexuales floreció hasta llegar a las posibilidades actuales.

Los vibradores —ahora conocidos por las delicias que pueden generar en quienes los emplean con creatividad— tienen un origen poco excitante: durante la época victoriana, a muchas mujeres se les diagnosticó "histeria, una suerte de mal físico y psicológico cuyos síntomas mejoraban mediante la estimulación del clítoris y la vagina para que la mujer alcanzara el entonces llamado "paroxismo".

En The technology of orgasm: "Hysteria", the vibrator and women's sexual satisfaction, la historiadora de la ciencia Rachel P. Maines cuenta que los médicos solían delegar ese trabajo en las comadronas (encargadas de ayudar en el proceso de parto), porque les resultaba tedioso, cansado e incómodo estimular la zona genital de sus pacientes.

Sin embargo, a finales del siglo XIX, Joseph Mortimer Granville patentó un vibrador electromecánico para aliviar los dolores musculares, y los médicos descubrieron que podía emplearse en otras zonas del cuerpo... incluyendo aquellas que tenían que ver con la "histeria".

Los consultorios médicos se comenzaron a llenar, de tal manera que incluso las terapias con el aparato mecánico resultaban extenuantes. Cuando llegó el siglo XX se fabricaron modelos que se podían usar en casa, los cuales se anunciaban como si fueran licuadoras o tostadoras.

En la década de los veinte del siglo pasado, Sigmund Freud identificó como una situación sexual el famoso paroxismo, se empezó a hablar de los orgasmos femeninos y en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría eliminó la histeria de su lista de enfermedades reconocidas. A partir de ese momento, los aparatos comenzaron a verse libres de una patología que obligaba su uso.

Incluso hoy en día ya está totalmente fuera de moda llamarles "consoladores"; son vibradores en el caso de que funcionen con energía y tengan movimiento o dildos, si su objetivo es la penetración sin emplear energía.

Los empresarios siguieron presentando nuevos modelos, los cuales han ido evolucionando a la par de la tecnología, la nueva demanda de sus [email protected], las posibilidades de la diversidad sexual, el internet y demás aspectos modernos.

Hoy, la realidad virtual

Los juguetes sexuales sin movimiento, sin un diseño atractivo o minimalista, las películas pornográficas o los clips que duren más de media hora ya no es tan hot. Lo de hoy es la realidad virtual, la cual comienza a impactar la industria del entretenimiento para adultos, aunque aún está empleándose en su versión más básica debido a que es complicado filmar con equipo de este tipo y más si pensamos en el trabajo de los actores, que deben tener restricciones de posiciones y estar a cuadro durante horas para obtener videos de minutos.

Lo que sí han hecho es adaptar cada dispositivo de realidad virtual, por ejemplo el Cardboard, Samsung VR o el desarrollo de Oculus Rift, para poder ver el material que se va produciendo. La ventaja es que ya comienzan a incorporar las sensaciones físicas con lo visual. Los teledildonics son juguetes sexuales que, acompañados de realidad virtual, te llevan a percibir que estás con alguien, en un lugar específico y sintiendo el placer que tendrías si estuviera ahí tu pareja.

Por ejemplo, el TwerkingButt es un dispositivo creado por el sitio PornHub que simula un trasero femenino de suave piel sintética que se mueve cual Miley Cyrus haciendo el twerking. Al usarse junto con gafas de realidad aumentada es posible ver a una chica frente a tus ojos mientras sientes su epidermis vibrando al ritmo de la música que decidas escuchar.

También hay pulseras que se colocan durante la masturbación y los movimientos de la mano generan energía que puede cargar la pila de un celular, así como un traje completo que pretende simular el encuentro erótico tanto en sensaciones como en visión.

Las parejas, por lo visto, tienden a estar a la baja.

Fuentes:

http://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/num...

http://www.mediatelecom.com.mx/index.php/tecnologia/item/105847-