mujeres
www.shutterstock.com

Y las mujeres ¿cómo 'debemos ser'?

Guerreras sabias, inteligentes e intuitivas: el genio femenino derriba barreras

Cuando era niña, recuerdo que me hacían mucho ruido frases como: 'el hombre llega hasta donde la mujer lo permite'; 'a las mujeres no hay que entenderlas, sólo amarlas';  'las suegras son las culpables de cómo son los maridos que tenemos'; 'las mujeres debemos cuidar las formas: nuestra apariencia y forma de hablar, pues dicen mucho sobre como somos'; 'date a deseo y olerás a poleo' y un sinfín de frases que apelaban al deber ser de las mujeres.

No podía soportar estas cosas por muchos motivos, entre ellos, que en mi casa estas frases no hacían eco.

Mi abuela fue una feminista adelantada a su época.

Decidió divorciarse de un hombre que no cooperaba con el gasto familiar; usaba bicicleta -sí, aunque no lo crean, a mediados del siglo pasado esto no era algo muy común en muchos países del mundo, pues las bicicletas eran exclusivas de los hombres- y trabajaba… mucho, muchísimo.

Tenía dos trabajos como docente, uno era por las mañanas y el otro por las noches. Así que jamás recibí una educación en donde se me inculcara que las mujeres necesitamos un (inserte el sustantivo de su preferencia, como: hombre, pareja, ropa) para salir adelante.

El poder de las mujeres radica en lo que llevamos dentro. Nuestra mayor fuerza está en nuestra intuición, inteligencia y sabiduría.

Por ello me hacían ruido todas esas frases. Pensaba que el hombre estaba libre de responsabilidades. Él iba a seguir acosando a la mujer, aún si ella estaba inconsciente y no podía decir que no.

Como nos vestimos o hablamos no tiene nada que ver sobre el cómo somos. Simplemente refleja nuestros gustos, pero no nuestro carácter.

Con el paso de los años aprendí, no sólo de mi abuela, sino de muchas otras mujeres, que tanto hombres como mujeres somos responsables de quiénes somos y que, tanto hombres como mujeres, tenemos una gran fuerza para lograr lo que nos proponemos.

Sin embargo, el concepto del “deber ser” ha pesado sobre los hombros de las mujeres durante mucho tiempo.

Afortunadamente éste se ido desvaneciendo poco a poco del imaginario colectivo gracias a una labor titánica de mujeres y hombres que han luchado por la equidad de género.

Sin ataduras, sin imposiciones, sin nada que las limite para que las mujeres seamos lo que siempre quisimos ser.

La forma no es el fondo de nuestras acciones

Nuestra feminidad no depende de cómo nos vistamos, de cómo hablemos, de quién nos atraiga ni de quién nos enamoremos. 

Las mujeres no somos totalmente emocionales, tampoco tenemos una predisposición nata a la vida afectiva y privada, ni a formar una familia o a dedicarnos exclusivamente a nuestra vida profesional.

Tampoco somos 'el sexo débil', pasivas, vulnerables, abnegadas y complicadas por naturaleza. Por el contrario, como decía mi abuela: 'las mujeres podemos lograr todo lo que queramos. No solo nos sobra voluntad, sino que también nuestra gran inteligencia guía nuestras acciones'.

Los consejos de mi abuela jamás fueron enfocados al deber ser de un determinado género. Y, ¿sabes qué? Son de gran valía. No sólo porque rompía con los estereotipos de cómo debían ser las mujeres, sino que también porque con su ejemplo forjó a grandes mujeres que hoy llegaron muy lejos y que construyeron su futuro a base de trabajo y constancia.

¿Estás de acuerdo con el punto de vista de la autora? Escríbenos qué piensas en los comentarios o en el foro.

Comments
Agrega un nuevo comentario

Comment

  • Etiquetas HTML permitidas: <a href hreflang>