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Anticonceptivos: la saga

Anticonceptivos decisiones
Lo sé: a veces parece complicado encontrar un anticonceptivo a tu medida. Puede ser que te dé miedo ir con el o la ginecólog@, que hayas usado los que te recomendaron tus amigas o emplees preservativo con tu pareja, pero aún no uses un método femenino.

 También es posible que optes por el método del ritmo o el coito interrumpido. Te entiendo. He estado en todas esas posibilidades… hasta que conocí los métodos anticonceptivos de larga duración.

De la píldora y el olvido

Desde hace años las píldoras anticonceptivas no tienen efectos secundarios como antes. Incluso tienen beneficios además de evitar un embarazo: mejoran tu cutis (eliminando el acné), mantienen tu peso, regulan tu periodo menstrual, disminuyen un poco la cantidad de sangre y el síndrome premenstrual, eliminan quistes ováricos y demás. Ahora, algunas de ellas en lugar de tener en el paquete 21 pastillas (dejando siete días sin tomarlas), cuentan con 26 píldoras de diferentes colores más dos de placebo, para que la toma sea diaria y no te confundas.

Siguen siendo una buena opción, aunque algunas chicas reportan ciertas alteraciones físicas y emocionales con sus uso. Esto tiene que ver con que cada organismo es diferente: la píldora que a mí me siente bien quizá no te caiga igual a ti porque nuestra biología es diferente. Por ello no es buena opción usar las mismas que nuestras mejores amigas o nuestra madre toman; un médico debe recetarnos la marca precisa, aquella que esté acorde con nuestras rutinas, estado de salud, problemáticas relacionadas con la adolescencia, etcétera.

El engorro principal podría ser el del consumo diario. ¡Es tan común que se te olvide tomarlas! Ahí andas despertándote a las cuatro de la mañana, toda sobresaltada porque en sueños recordaste que se te pasó meterte la pildorita a la boca, o llevas dos días sin hacerlo y no sabes si puedes tomar tres o debes echarte dos o mejor suspenderla para esperar que te llegue la regla.

Por ello, la píldora es excepcional para chicas con buena memoria, a las que les gusta la rutina, que son ordenadas y cuyo doctor les recetó la ideal.

“Me salgo o no me salgo”, el dilema

Te lo digo de una vez: el coito interrumpido es lo peor que puedes hacer si quieres evitar un embarazo. ¿Quieres una razón? Yo me embaracé de esa manera una vez. Después de una cirugía para extirparme miomas, debía esperar un año antes de buscar un embarazo, así que mi esposo y yo usábamos condón. Un día que no teníamos, decidimos optar por el famoso coitus interruptus… y un espermatozoide avispado fecundó uno de mis óvulos. Fue la única vez que no empleamos condón, y ¡pum!

Además de la posibilidad de quedar encinta cuando tu compañero erótico decide penetrarte sin condón y retirar su pene de tu vagina justo antes de eyacular, se genera también una angustia en la pareja durante el sexo, pues están más pendientes en el momento de retirarse. El hombre se pierde de una experiencia particular al hacerlo o ella está pensando más en eso que en su placer. Por ello, mejor no emplearlo.

¡BIENVENIDA, la larga duración!

Mi vida cambió después de que nació mi hijo y decidí colocarme el endoceptivo Mirena. ¡Te lo juro! No únicamente mi vida sexual, sino en general. Mi confianza en su sistema para evitar una fecundación es grande, pues se trata de un método de barrera (como un DIU convencional) que, además, libera una hormona en pequeñas cantidades durante cinco años, mismos en los que te olvidas de que lo llevas contigo (no se siente para nada) y sabes que la protección es excelente.

Yo ya voy por mi segundo Mirena, cumpliendo seis años y medio de uso. Tiene muchos beneficios más allá de la anticoncepción: se me quitaron por completo los fuertes cólicos, el mal humor, la depresión, la inflamación, el malestar en los senos, los dolores de cabeza previos a mi periodo. Y lo mejor: mi sangrado, que era súper abundante, disminuyó casi en su totalidad. Es maravilloso vivir sin SPM, sin preocupación porque vayas a manchar tu ropa, porque eres irregular, al limitar tu vida sexual a los días en que no estás reglando. Se puede quitar en cualquier momento y en poco tiempo recuperas tu fertilidad.

Podría parecer caro, pero si haces cuentas de cuánto te ahorras al no tener que comprar durante un lustro píldoras o parches, toallas

sanitarias en abundancia, medicamentos contra los cólicos, te darás cuenta de que en realidad es barato.

MI última recomendación es que no olvides que además del método que tú uses, lo ideal es que tu compañero emplee preservativo. Esta doble protección evitará tanto los embarazos como el contagio de infecciones de transmisión sexual.