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¿Tú tampoco encuentras el punto G? Sabemos la razón

Punto g no existe
“Nunca he logrado un orgasmo vaginal” es una de las consultas más frecuentes que recibimos las sexólogas/os. Pero tienes que enterarte del por qué, así que continúa leyendo

Muchas mujeres están preocupadas pensando que deben tener algún problema orgánico pues a pesar de lograr orgasmos clitoroideos jamás han logrado uno vaginal.

Otros cuantos son hombres que consultan por sus parejas. Ya sea que insisten que sus parejas deberían de tener orgasmos vaginales o porque se sienten inseguros o “malos” en el sexo por no poder provocarle un orgasmo a su pareja por medio de la penetración.

La ciencia detrás del punto G

Desde que Ernst Gräfenberg sugirió en los cuarenta que había una zona en la pared anterior de la vagina que podía ser particularmente sensible, el punto G nació como el “órgano mítico y místico” del placer de la mujer. Sin embargo, a pesar del sinfín de artículos, textos, libros, videos y demás material sobre cómo encontrar y estimular al punto G aún carecemos de evidencia científica que compruebe su existencia.

El punto G ha sido un tema controversial para anatomistas, ginecólogos y sexólogos. Se ha investigado de múltiples formas, casi todas dependientes de autoreportes y cuestionarios. Sin embargo, las investigaciones que dependen de estos autoreportes son vulnerables a la subjetividad de las personas y no funcionan como prueba empírica para comprobar la existencia de un órgano.

Las investigaciones más recientes no han encontrado ninguna estructura orgánica específica. Apenas en febrero del 2017, se publicó los resultados de una investigación donde se diseccionaron 13 cadáveres de mujeres buscando dicho órgano y nada fue encontrado.

Otras publicaciones han sugerido que existe la posibilidad de particularidades específicas en la región; de tipo muscular, vascular y neural que deben ser investigadas a mayor profundidad. En otras palabras, todo parece indicar que el punto G no existe de la manera en que fue definido por el señor Gräfenberg y como ha sido concebido en la cultura sexual popular.

Es decir, no hay un “punto” específico de placer en la pared vaginal, ni un órgano secreto que de lograr estimularse produce mágicos orgasmos.

No olvides al clítoris: El órgano del placer

Sobre el clítoris sí contamos con información certera. Por ejemplo, ahora sabemos que el clítoris es más que un pequeño órgano en la vulva. Tiene un cuerpo interno grande que consiste de dos bulbos y dos raíces. Estos se encuentran localizados justo a los costados de las paredes vaginales. Es decir, el cuerpo del clítoris envuelve al ducto vaginal en el interior del cuerpo.

Por lo tanto, la pared anterior de la vagina parece sensibilizarse más bien por una estimulación indirecta del clítoris que por el efecto de un órgano secreto. Es entonces, más bien de una especie de red funcional que activa una estimulación compleja clitorouretrovaginal que puede llegar a ser placentera.

Es importante señalar que muchas de las investigaciones sobre la sexualidad femenina históricamente han sido realizadas por hombres.Desde Freud que definió equivocadamente dos tipos de orgasmos cuando solamente existe uno, hasta Ernst Gräfenberg y el punto G. Tanto Freud como Gräfenberg parten de la penetración para pensar en el placer femenino.

¡Qué curioso que siempre sean hombres los que insisten en el orgasmo vaginal! ¿no creen?

A través de la historia son evidente las motivaciones machistas en la insistencia por hallar órganos específicos que puedan estimularse con la penetración. Es el placer sexual entendido desde la perspectiva e intereses de los hombres.

La mayoría de la evidencia científica sobre el placer sexual femenino indica que el placer sexual de la mujer radica en la estimulación del clítoris y no es dependiente de la penetración. Incluso, la mayor parte de las mujeres que logran orgasmos reportan en su mayoría obtenerlo sin requerir de la penetración.

Es importante ser críticos con la historia científica, revisar qué motivaciones conducen las investigaciones y a quién le sirven. Vale la pena dejar de buscar “órganos místicos” y mejor escuchar lo que cada mujer realmente describe sobre la obtención de su placer. Después de todo, aún teniendo los mismos órganos cada persona es particular sobre lo que lo es placentero, cómo y en dónde.

Así que el punto para tu máximo placer lo ubicas y le pones nombre tú, ¿Iniciamos la búsqueda? Cualquier comentario o preguntas que tengas no te la guardes, compártela con nosotros en el Foro de Hablemos.