apto para 18+

Fluidos de mujer

Flujo Vaginales
¿Tiene que ver el flujo vaginal en nuestra percepción del placer? ¿Es diferente cuando nos masturbamos a cuando tenemos un encuentro sexual? ¿Sirve de algo esa humedad de la entrepierna femenina? Aquí algunas pistas que la ciencia nos da

El cantautor español Luis Eduardo Aute entona en “Mojándolo todo”, una de las canciones más exquisitas y lúbricas que se han escrito en nuestro idioma, lo siguiente:

“Tendida/ con los muslos como alas abiertas/ dispuestas al vuelo/ me incitas/ me invitas a viajar/ por lácteas vías/ y negros agujeros/ levemente desvelados/ por tu mano que juega/ con pudores y sudores/ enjugando entre pétalos de carne/ el estigma de tu flor más desnuda/ mojándolo todo/ volando por universos de licor”.

Y así, durante cuatro estrofas, nos va llevando en un viaje por la entrepierna de su pareja, quien se masturba frente a él y, gozosa, recibe la caricia oral en esa vulva húmeda que se vuelve una cascada frente a la estimulación de su compañero.

Es hasta el final de la canción que sugiere la posibilidad de penetrarla. Todo lo que ha pasado, todo ese viaje por el néctar de la flor de sus mareas ha sido generado por diversas caricias pero no por el coito. Esto es interesante porque muchas veces pensamos que las mujeres sienten gozo únicamente cuando sus compañeros les introducen el pene.

Es común que los hombres más jóvenes se quejen de que sus chicas no están lubricadas o “mojadas” en ese momento, lo cual dificulta tanto la situación como la posibilidad femenina de llegar al orgasmo, pero muchas chicas sabrán, si al masturbarse estimulan su clítoris, que no se necesita tener dentro de sí un miembro o un juguete para sentir cómo los fluidos se derraman.

Este asunto de las humedades sigue siendo tabú. Aunque se habla al respecto con médicos y amigas, sobre todo cuando se presenta alguna alteración fuera de lo común, no es un tema tan presente; no obstante, es desde la pubertad que las mujeres comienzan a tener estas descargas vaginales. Como explica el ginecólogo Félix Barrios Quintero, estas sustancias pueden presentarse entre seis y ocho meses antes de la menarquia o primera menstruación, debido a los múltiples cambios hormonales que se suscitan.

Pero, ¿cuál es su función además de la lubricación? “El interior de la vagina es un lugar cálido, húmedo y oscuro, por ende, un entorno ideal para que proliferen las bacterias. Es allí cuando cobra importancia la existencia del flujo, pues su función principal es precisamente mantener la limpieza de esa zona y llevar al exterior las células muertas y gérmenes, sobre todo en la etapa fértil de la mujer.

La secreción o flujo vaginal es un conjunto de microorganismos (principalmente lactobacilos) que viven de manera natural en esa área de la anatomía femenina, en perfecto equilibrio y sin causar daño”, explica Barrios.

A lo largo del ciclo menstrual natural, la cantidad y la consistencia del flujo vaginal varía, dependiendo de los niveles de estrógeno o progesterona (hormonas) y otros factores:

  • En la ovulación se vuelve resbaladizo y elástico.

  • En la excitación sexual, varía entre cada chica, pero por lo general es menos espeso y más claro.

  • En el embarazo se hace más abundante, como mecanismo de autodefensa para evitar que el feto sea víctima de infecciones.
  • Con estrés puede presentarse en mayor cantidad y hasta de color amarillento, sin olor y con comezón.
  • Con dietas inadecuadas, ciertos alimentos, como la carne tratada con hormonas o productos azucarados, alteran el pH y favorecen el desarrollo de patógenos.
  • La higiene femenina inapropiada, tanto por exceso o por falta de aseo, se puede alterar la flora bacteriana de la vagina y modificarse el flujo normal que se venía presentando, en su color, olor y consistencia.
  • El uso de ropa interior sintética o cualquier condición que genere calor en la zona puede facilitar el desarrollo de infecciones, así que las descargas vaginales pueden ser mayores y con cambios de color, con posible presencia de picor.
  • Con la actividad sexual intensa: el semen tiene un pH alcalino, lo cual disminuye la acidez natural de la vagina y el flujo puede modificar su aspecto.

Como verán, si estamos pendientes de nuestro flujo vaginal podremos entender lo que significa en cada uno de sus cambios, si es algo que necesita tratamiento o es simplemente un proceso común que pasará pronto si se cambian algunos hábitos. Por ello, no hay que darle la vuelta a nuestros fluidos. Les recomiendo que los sientan después de la masturbación, luego del acto erótico o cuando no están ni en un asunto ni en el otro, para irlo conociendo. Eso les dará tanto mayor placer como una mejor salud sexual.

Fuente: http://cienciamedicaaldia.com/flujo-vaginal/