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Los Cinco Datos Básicos del Sexo Anal

Sexo Anal
Sexo anal: son muchos los que dicen que les encanta la intensa sensación  y el placer que produce. Sin embargo, a muchos otros la simple idea de poner ahí algo que no sea agua y jabón, les da pavor

Entérate de todo lo que necesitas saber sobre el sexo anal pero no te atreves a preguntar en nuestros Cinco Datos Básicos. 

  1. ¿Cómo se hace?

    Al practicar el sexo anal, debes tener en cuenta dos cosas muy importantes: ir muy despacio y usar mucha lubricación. Al contrario que la vagina, el ano no produce ninguna lubricación natural. Por eso, si quieres que el sexo anal sea indoloro, debes utilizar mucho lubricante. Por otro lado, tu pareja tiene que estar muy relajada para que no se contraigan los músculos del ano.

    Puedes empezar acariciando el ano y un ratito después introducir un dedo a ver cómo se siente tu pareja. Si le gusta, puedes probar a meter la cabeza del pene.Muévete muy despacio ya que los movimientos rápidos producen dolor. Se necesita un poco de tiempo para adaptarse al sexo anal, así que cuanto más despacio te muevas y cuanto más tiempo y lubricante utilices, más posibilidades tienes de disfrutarlo. 

  2. ¿Es sucio?

    Está bien que le pidas a tu pareja que vaya al aseo y se lave bien con agua y jabón antes de practicar el sexo anal. Sin embargo, no es necesario que se ponga un enema (de hecho, pueden irritar el ano y el intestino). Dentro del ano hay un tubo llamado recto. Se trata de un almacén temporal para las heces que están listas para salir del cuerpo.

    Si estás sano y no tienes diarrea, estreñimiento o alguna enfermedad intestinal, una vez que has defecado, el recto queda vacío y limpio hasta que llega la siguiente tanda de deshechos.Si te preocupa mucho que pueda estar sucio pero deseas practicar el sexo anal, puedes intentar empezar en la ducha. En este caso, debes usar un lubricante a base de silicona, porque los lubricantes a base de agua se disolverán en la ducha.

  3. ¿Por qué produce tanto placer?

    El sexo anal le da mucho placer a los hombres porque la próstata obtiene mucha atención. La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que está como unos cinco centímetros en el interior y se puede sentir a través de la pared del recto. Estimular la próstata puede hacer que el hombre tenga unos orgasmos increíbles.

    Por otro lado, el ano y el recto están mucho más prietos que la vagina y ello hace que la penetración sea mucho más placentera para los hombres.

    A las mujeres también les gusta porque existen muchas terminaciones nerviosas alrededor del ano, lo que significa que es muy sensible al tacto (los hombres también tienen estas terminaciones). La estimulación es muy agradable y puede producir un placer intenso.

  4. Sexo anal y ETS

    Practicar el sexo anal implica un alto riesgo de contagio de las ETS. Debido a que el ano no cuenta con lubricación natural, es probable que se produzcan pequeños desgarros cuando practiques el sexo anal. Y ello hace que un virus como el VIH pueda entrar fácilmente en tu cuerpo. Por ello, es muy importante que uses siempre un preservativo.

    Por otro lado, no vayas desde el ano a la vagina con el pene, el dedo o un juguete sin lavarlos bien previamente y sin cambiar el condón. Las bacterias que se encuentran alrededor del ano, pueden causar una infección vaginal.
     

  5. No es algo de homosexuales

    Algunos creen que el sexo anal es solo para homosexuales. No es verdad. Todo el mundo puede disfrutarlo. Para empezar, las prácticas homosexuales no consisten solo en sexo anal. Y no todos los hombres homosexuales lo hacen.

    Solamente el 60% de los hombres homosexuales practican el sexo anal regularmente, según un estudio. A veces un hombre duda de su orientación sexual cuando descubre que le gusta el sexo anal. Pero no hay motivo para preocuparse, es normal que les guste la intensa sensación y los orgasmos que produce la estimulación de la próstata.

    Así que si eres heterosexual no seas tímido: si te gustaría que tu pareja te introdujera un dedo, pídeselo o házselo saber.